Centennial. Con el pelo pintado de anaranjado y una
expresión de perplejidad, el sospechoso de haber acribillado a 12 personas en un
cine del estado de Colorado compareció este día por primera vez ante la Justicia
para escuchar sus cargos.
James Holmes llevaba uniforme naranja y su mirada variaba entre
la inexpresión, la perplejidad y la tristeza, durante la audiencia ante un juez
del condado de Arapahoe, al que pertenece la localidad de Aurora, el suburbio de
Denver donde ocurrió la masacre en la medianoche del viernes.
Era imposible determinar si el comportamiento de Holmes era
resultado del estrés, de medicamentos, de desequilibrio o, tal vez, parte de una
actuación.
La audiencia, que tuvo lugar en la ciudad de Centennial, vecina
a Aurora y también un suburbio de Denver, duró menos de 10 minutos y tuvo entre
el público a varios familiares de las víctimas.
Holmes, de 24 años, acusado de matar a 12 personas y herir a 58
en un cine donde se estrenaba la última entrega de Batman, El Caballero de
la Noche Asciende.
Tendrá que comparecer nuevamente ante la corte el próximo lunes
para escuchar formalmente los cargos y fue puesto bajo custodia sin derecho a
fianza.
Los fiscales pedirían esta semana la pena de muerte. Sin
embargo, en el estado de Colorado sólo una persona ha sido ejecutada desde 1976,
según recordaron varios medios de comunicación locales. La policía señaló que no
existen dudas sobre la responsabilidad de Holmes en la matanza. El sospechoso se
entregó en las afueras del cine, todavía vestido con un traje antibalas.
El hombre entró al cine por una salida de emergencia luego de
que empezara la película y lanzó dos artefactos de gas nocivo a la multitud, que
inicialmente pensó que todo era un truco publicitario. Pero el atacante luego
empuñó un rifle de asalto y disparó entre 50 y 60 balas por minuto.
Al saberse que Holmes compró su arsenal legalmente, Estados
Unidos reinició su perenne debate sobre la tenencia de armas, que está
respaldada por la Segunda Enmienda de la Constitución y sus defensores
consideran un derecho civil.
Pero otros consideran que este derecho es el responsable de que
en el país ocurran tantas tragedias como la de Aurora, la masacre de 13
estudiantes en 1999 en una escuela en Columbine, la de la universidad Virginia
Tech en 2007, cuando un hombre mató a 32; la de una base militar en Texas en
2009, donde murieron 13 y el tiroteo de Tucson en 2011, que hirió a la
congresista Gabrielle Giffords y mató a seis personas.
En sólo ocho semanas, Holmes había comprado 6 mil 300 cargas de
munición y había apertrechado su apartamento hasta convertirlo en una bomba de
tiempo, diseñada para matar a cualquiera que ingresara.
La policía pudo desactivar los explosivos de la vivienda, en un
barrio humilde de Aurora de población mayormente hispana, el sábado en la
tarde.
Pero los que abogan por el desarme son rápidos en desarticular
este argumento: "Los defensores de las armas están diciendo que si hubiera
habido alguien (en el público) portando armas ocultas, esto no habría pasado",
dijo a AFP Eileen McCarron, del Colorado Ceasefire Capitol Fund, que aboga por
más control.
"Pero aquel cine estaba oscuro, había cerca de 200 personas y
el atacante activó gases. No hay manera de que otra persona armada hubiera
podido hacer nada, excepto matar más inocentes".
Estas "laxas leyes de armas" explican que a los vecinos de
Holmes no les llamara la atención verlo manipular armas.
"Todos los días en la mañana andaba subiendo cajas y cajas y
bolsas al carro. Eso sí se me hacía sospechoso, pero no pensábamos que fuera a
hacer eso", dijo a AFP Gabriel Macías, un mexicano de 30 años que vive en el
apartamento de al lado.
"También tenía rifles, en estuches. Uno, a veces dos. Pero a
uno se le hace normal porque aquí hay mucha gente que va a tirar (a practicar
tiro al blanco)".
Por otra parte, la policía dijo haber encontrado en el
apartamento de Holmes una computadora perteneciente al estudiante de posgrado,
lo que podría hacer avanzar la investigación.
Aún no se ha revelado cuál habría sido el móvil de Holmes, que
carecía de antecedentes criminales.
EU se pregunta la razón del crimen
De ser ciertas las sospechas y datos policiales, James Holmes
buscaba ser el mal personificado. Armado hasta los dientes y con atuendo
marcial, habría disparado a sangre fría al entrar en el cine en Aurora.
Cada vez se dan a conocer más detalles sobre los fallecidos que
muestran el daño causado por el asesinato múltiple en el cine. La mayoría de los
12 muertos eran jóvenes menores de 30 años.
Mientras reporteros intentan hacer un retrato del sospechoso en
conversaciones con amigos y vecinos, los habitantes de Aurora, en estado de
conmoción, no querían oír nada más de él.
También el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló a
propósito sólo del sufrimiento de las víctimas y aseguró a los familiares en un
discurso en el hospital universitario de la ciudad que "aunque el causante de
este maléfico acto ha recibido mucha atención en los últimos días, la atención
desaparecerá". Según Obama, lo que se recordará "después de sienta todo el peso
de la ley, serán las buenas personas que han sido golpeadas por la
tragedia".
Pero con la comparecencia de Holmes ante el tribunal vuelve a
plantearse la pregunta del porqué. El sospechoso, sin embargo, calló y dejó
hablar a sus dos abogados defensores, designados por el tribunal.
Hasta que comience el proceso podría pasar todavía un año,
afirmó la fiscal Carol Chambers, que no descarta una petición de condena a
muerte. Es probable que hasta el juicio el mundo no sepa qué es lo que movió al
estudiante más bien tímido de neurociencias a perpetrar el acto del que se le
acusa. Según afirman los medios de comunicación, antes de la matanza había
interrumpido sus estudios de doctorado y se había aislado más y más en su
apartamento de estudiante.
La Fiscalía tiene ahora una semana de tiempo para analizar la,
en palabras de Chambers, "enorme cantidad" de pruebas. Entonces, deberá
presentar la acusación formal.
Ya hoy los medios publican muchas informaciones al respecto. De
ser ciertas, Holmes podría haber planeado la masacre desde hacía ya tiempo. De
ser así, sería un caso tan grave por el que podría ser condenado a la pena
capital.
Los relatos de un campo de tiro en el que Holmes habría querido
inscribirse hace poco, dan al parecer cuenta de ello. El propietario, Glenn
Rotkovich, dijo a CNN que llegó a tener dos mensajes de Holmes en el contestador
automático.
Su voz, dijo, era "gutural, extraña, aterradora". "Me molestó
tanto, que dije a mis empleados que ese tipo no va a recibir nada hasta que me
reúna personalmente con él", añadió.

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