50 Anos de la chica de Ipanema.
Niña de cuerpo dorado, con un contoneo de
caderas que es todo un poema. Ya sabe de qué estamos hablando. De la Chica de
Ipanema.
La canción, inspirada por una muchacha que
pasó delante de los autores del tema, que estaban sentados en un bar de la
playa, fue una especie de presentación mundial de Río de Janeiro. Ahora, con 50
años de vida, el paso del tiempo no ha hecho sino aumentar su encanto,
añadiéndole un toque de nostalgia a este himno a la belleza y la juventud.
"Me encanta esta música. He buscado
este sitio" que describe, comentó la turista venezolana Xiomara Castillo
mientras tomaba con su esposo fotos en el bar de Ipanema donde los autores del
tema vieron pasar a la muchacha bonita. "Para mí, Río de Janeiro es esa
canción, es bossa nova. La ciudad tiene su ritmo, su encanto, su sensualidad".
La letra y la música de la canción
describen una ciudad tranquila, de palmas y un cielo azul, despreocupadamente
bañada por el sol.
Río de Janeiro está en la "ligereza de
la canción, en su elegancia absoluta, en la manera en la que no se toma
seriamente a sí misma", dijo Ruy Castro, escritor y periodista que ha
relatado la historia de la ciudad, su música y su vida nocturna.
La chica que "se contonea dulcemente
al caminar" fue conocida por el público en 1962, en un pequeño club
nocturno de Copacabana.
Severino Filho estuvo ahí cuando ocurrió.
Como integrante original de Os Cariocas, fue uno de los primeros en escuchar la
canción.
"Tom y Vinicius la acababan de
componer, todavía estaba en un pedazo de papel. Sólo después la pasaron en
limpio", dijo. "Al comienzo la gente en el público se limitó a
escucharla, pero después regresaban y comenzaban a cantar, después de eso
explotó el bossa nova".
El nuevo ritmo traspasó de inmediato
fronteras. El disco de 1962 "Jazz Samba" de Stan Getz y Charlie Byrd
tomó el sonido de Brasil y lo pasó por el filtro de la sensibilidad de los
músicos estadounidenses, haciéndolo agradable al público del país.
Aunque se trataba de un disco de jazz
instrumental, estuvo en las listas de popularidad de Billboard por 70 semanas.
Después de eso todos querían tener un poco
de Brasil. Las grandes figuras del jazz como Miles Davis, Dizzy Gillespie y
Ella Fitzgerald hicieron grabaciones inspiradas en el bossa nova. Pero no fue
hasta 1964 que "La chica" llegó a Estados Unidos.
Astrud Gilberto, quien entonces era esposa
de Joao Gilberto, cantó la pieza en inglés en el disco
"Getz/Gilberto". Fue su primera interpretación profesional, su voz se
escucha joven, susurrante, pero tiene un poco de duda y se tropieza ligeramente
con las palabras en inglés.
El resultado fue perfecto. Ella era exótica
pero a la vez accesible, sensual y al mismo tiempo inocente. Como la chica en
la canción, la voz de Astrud sugería una belleza que atrae pero es
inalcanzable.
En medio de la multitud ajetreada,
Sletteland dijo que "La chica de Ipanema" lo preparó para el romance.
Cuando conoció a Sonia Madeira de Ley, que
había ido de Río a Vermont para estudiar inglés, pensó que había encontrado su
propia "Chica de Ipanema".
"Era la encarnación de la canción,
cabello obscuro, largo, a la mitad de la espalda, ojos obscuros grandes y su
piel morena", dijo. "Y era tan hermosa ... era exótica y hermosa,
nunca había conocido a nadie así".
Su intempestivo romance terminó cuando ella
regresó a Río. Más de 30 años después y con la ayuda de internet los dos se
volvieron a encontrar. Finalmente se casaron y dividen su tiempo entre Río y
California.
"Todavía me llama su Chica de
Ipanema", dijo Sonia.
El álbum de "Getz/Gilberto" ganó
el Grammy al mejor disco del año en 1965 y de pronto todos estaban hablando de
"La chica".
Excepto por la misma chica, que de hecho
existió. Heloisa Eneida Menezes Paes Pinto, tenía entonces 17 años y sus amigos
le decían Helo. Sus días como adolescente los pasaba entre la casa, la escuela
y la playa, una ruta que la llevaba cerca del bar donde Moraes y Jobim pasaban
horas frente a sus bebidas. Sus ojos seguían a Helo cuando pasaba por ahí,
extasiados por su piel brillante y su largo cabello oscuro.
Helo no tenía idea de esto. Cuando escuchó
la canción en el radio le gustó y la solía silbar algunas veces, pero nunca
sospechó que había inspirado la letra.
"Claro que me sentía halagada, pero me
hacían pensar: ¿Me merezco esto?", dijo. "Era muy difícil tratar de
complacer a todos, de mostrar esas características que la canción
contaba".
Su prometido, que había sido su novio en
secundaria, se apresuró a casarse y ella pasó los años siguientes como ama de
casa. Ahora, a los 68 años, está mucho más cómoda con su notoriedad, hace dos
programas de televisión y planea publicar un libro en inglés sobre su historia.
"En ese entonces nunca pensaba que iba
a envejecer", dijo. "Pero la juventud pasa, tenemos que vivir cada
momento".Heloisa Eneida Menezes Paes Pinto, la chica de Ipanema.
Crestomatia cortesia de AMD.
Punto i el punto informativo, hara un recuento de esta historia musical.
La chica de Ipanema
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