
Cantando verdades propias que son de muchos. Nota que ya tiene tiempo de publicada pero que vale en crudo y con propiedad, aunque lenguaje fuerte aplica...Disfruten!!!!
Cantando (mis consideradas) verdades El sistema, sus miserias y cuando llega la hora de entrar en acción…
Por: Marcelo Fabián Palermo “El mundo es una Mierda” (mundo con “m” minúscula y Mierda con “M” mayúscula) Nadie es ajeno a esta afirmación, h ...asta los que mejor la pasan han mencionado, o pensado, a no hacerse los tontos, esto alguna vez.
No hace falta vivir una experiencia que nos haga determinar esto por acción directa del sufrir para comprender el hecho de que el mundo esté mal. Claro: no está mal porque la naturaleza lo haya deformado, está mal porque unos seres particularmente molestos y altamente desconsiderados han osado aparecer en su faz, ocuparlo y dominarlo hace ya un buen rato y, con su evolución y su patéticamente orgulloso raciocinio lo han deshilachado, al menos en lo que ese “don”, el de razonar, les permite comprender. A medida que ese mentado ser, el ser humano, fue “evolucionando”, se fue complicando hasta llegar a ser “maestro” en complicar lo complicado. Sí, el arte de lo complejo llevó a la especie a ser más compleja de lo esperado, y cada vez, en este aspecto, las cosas parecen ponerse peor. Paremos. Alto. Halt. Stop… El escriba, yo, debe aclarar algo: en esta nota, el lector encontrará improperios, algunos insultos y realidades crudas que pueden no gustarles.
Si no se animan a leer con el sentido de la interpretación que hace que no se caiga en la imbecilidad de esbozar comentarios como: “¡ooohhh, cómo se atreve!”, mejor córtenle acá. No sigan. Eso si aún no se ofendieron por la verdad con la cual se abre el presente artículo, en la que indico que el mundo es una Mierda (ya aclaré que quiero escribir Mierda con “M” mayúscula, tan sólo para describir que hacemos del mundo un desastre mayor del que consideramos, a tal punto que el mundo se queda minúsculo ante tanto desmadre, despelote, quilombo, etc…) Bien, para aquellos que aún siguen, o, mas bien, si ahí sigue usted o si seguís vos o sigues tú, leyendo este escrito, continúo… Al mundo le faltan sus tiercas de sostén.
Quizás los elefantes gigantes que le sostenían cuando se creía que era plano, la ira del Dios que nos dicen que trajo el gran diluvio en la época de Noé, u otro Cristo, Amón Ra, Ghanesa o demás figuras divinas para que no tengamos que leer supuestas verdades, sino que nos las griten en la cara. Recientemente, entramos en una crisis que fue producto de la propia gula financiera de todo el primer, segundo, tercer y , si se quiere, sub-mundo también.
En Estados Unidos y el ya dudosamente considerado Primer Mundo, la gente, especialmente las clases medias y las clases medias bajas, cayó en el orgulloso espiral de la adicción al consumo ilimitado. Como los peores adictos a sustancias peligrosas, el consumidor promedio no solo de Estados Unidos sino de las grandes ciudades del planeta entero, se volcaron a adquirir créditos de manera desmedida y se volvieron cultores de un Carpediem (vivir el momento) financiero que llevó a todos al abismo.
De repente, así como así, porque eso pasa cuando los mercados tiemblan porque se les caen algunas fichas (control de divisas) se declaró que el mundo estaba en crisis. En los momentos culminantes de 2008, cuando la históricas elecciones de Estados Unidos que finalizaron con la elección del primer presidente con ascendencia africana, se declaró una crisis sin precedentes desde los tiempos de la Gran Depresión de finales de la década de 1920 y la primera mitad de los ´30. Empleos comenzaron a escasear, lo si Índices de los mercados de valores cayeron estrepitosamente y todo estaba en medio de una gran incógnita. ¿Nos comería vivos una nueva calamidad financiera, se arruinaría el sistema económica mundial que verdaderamente rige al mundo, no el de las ideologías que nos quieren hacer creer que se valoran, sino el que rige de veras cada país? La mayoría de la gente entró en pánico.
Otra vez la misma maldita historia: si no es que el mundo se está por acabar y estamos a punto de conocer a los Jinetes del Apocalipsis (claro…¡tanta posibilidad existe de que esos monstruitos hubieran llegado como que Medusa, la mujer con cabellos de serpiente de la mitología grecorromana, se hubiera sentado a tomar un café en alguna ciudad moderna con el Minotauro, el hombre con cabeza de toro, inventado por la misma creencia!) el sistema conocido, o los sistemas conocidos, van a colapsar y no hay acuerdo para balancear las divisas y los créditos del planeta entero y de cada institución, especialmente las de Wall Street, están por estornudar y engripar al resto de la Tierra…Por alguna razón, siempre hay algo. Siempre se va a acabar el mundo, siempre hay una crisis en puerta, un Dios enojado, un “hombre de la bolsa” que está a punto de venir a buscarnos y secuestrarnos para acabar con todas nuestras esperanzas.
Al fin y al cabo, parece que no crecemos. Los mismos cuentos que nos hacían creer cuando éramos niños se extienden a nuestra vida adulta. Antes era caperucita y el lobo y hoy en día es el fin de los tiempos, las reservas que nos quedan, de todo lo que se necesita para vivir, y toda la paranoia en la que vive sumergido el complicado ser humano, es decir, todos nosotros, que nos lleva a temer, dudar, desesperarnos. El sistema general, que es, en definitiva, el que rige al mundo (olvídense de ideologías, aquí estamos desglosando, o tratando de hacerlo, la verdad detrás de la máscara, del manto de “cuentos” que sirven para la ilusión y la esperanza del “veremos qué pasa”) siempre nos indica lo que a veces se nos remarca con más énfasis y eso es que entre la constante confusión, de repente, nos crean una… Crisis más severa Sucede que, de repente, muchos se desayunan con que el mundo está en un nuevo desacuerdo.
No hay fenómeno natural que pueda desentonar al ser humano más que el mismísimo ser humano. Entonces, porque el sistema que rige al mundo, que ya está podrido y que por razones de intereses creados no lo dejan caerse a pedazos de una vez, se cae constantemente y tiene muchos errores, lo mejor que se cruza por la mente de tecnócratas y demás dueños de las divisas es declarar una emergencia. Y todos caen en el engaño o en la jugada magistral. El sistema corporativo que rige al mundo debe reacomodarse y, para ello, hay que declarar una crisis. Claro que gobernantes e idealistas que tienen verdaderas ganas de aportar una solución práctica, deben atenerse a las reglas de este maldito juego que atrapa a cada persona que participa del sistema activo, esto es, que trabaja, vive, respira y sufre los embates de cada ciudad formando parte de la fuerza laboral mundial. Pero a la gente no le exponen lo atractivo de las “locas ideas” que no solo funcionan, sino que, en muchos casos, han funcionado.
Por el contrario, se publicitan mentiras o verdades a medias, como que existen instituciones que no pueden morir o que los países no pueden permitir que desaparezcan, tal el caso de las grandes instituciones financieras en Estados Unidos que fueron rescatadas aún ante el descrédito que tienen ante los ciudadanos comunes, o dígase los que verdaderamente sufren los efectos del sistema, como pasa en todo país, sea el mismo considerado del primer, tercer, segundo , cuarto o quinto mundo… Crisis político-económicas, grupos financieros, bolsas de comercio, mercados y demás entes diabólicos (y/u otras mierdas) Cada vez más, se distribuye y difunde más información. Es inevitable, la tecnología avanza a tal velocidad que ya se piensa que, prontamente, se avanzará en 10 o 20 años lo que antes se avanzaba en 100, en términos comparativos, desde luego. Hoy día, existen miles de espacios que defienden a una determinada postura, a instituciones o a personajes determinados, y otros miles de espacios que defienden lo mencionado por igual.
Por ello, es importante verter un poco de luz que tan solo la brutal honestidad de la misma gente, que percibe, y más si ha visto cosas extrañas, puede brindar. Sobre el manto de neblina y basura que se crea en cada período, es imperioso determinar qué es lo que se puede destacar y cómo se puede, el público en general, dar cuenta de cómo se cuecen las habas en cada sector. Estados Unidos es, hoy en día, un país con graves problemas de débito. Esto es literalmente hablando; la deuda externa de la unión americana se cuenta en trillones de dólares, pero, hay un secreto que todos saben: la máquina de hacer dólares se encuentra, en Estados Unidos, y los balances de la inflación no van a saberse en ningún otro lado del planeta con la certeza con que se sabe de estos avatares dentro del cerrado y difícil de descifrar ámbito de la Reserva Federal. Por años, Alan Greenspan fue la cara visible de la entidad. Ese señor con cara de Papá Noel sin barba despachó consejos para todo el mundo y se la pasó recorriendo lugar tras lugar. Recibió el halago de muchos y más que muchos eligieron escucharle atentamente. ¿Por qué? porque ser la cabeza visible de la Reserva Federal estadounidense fue, durante mucho tiempo y para gran parte, sino para todo el globo, del mundo ser el consejero de modelos que con poco conocimiento del término que hasta redefinieron se hicieron llamar neoliberales. Ese monstruo amorfo –el llamado neoliberalismo- que se apoderó –y apestó- a gran parte de América Latina y otras regiones agobiadas del mundo en los ´90 y que hasta los rusos quisieron desarrollar, terminó por demostrar lo patético y desesperante de lo pseudos-intelectuales que durante años se la pasaron explicando y justificando atroces y horripilantes medidas económicas, recetas que resultaron siempre como utilizar remedio para el catarro infantil con el fin de curar el cáncer; la definición de la historia en cuestión es que los años 90 demostraron la falta de pericia de políticos y tecnócratas del tercer mundo, lo que derivó en el fracaso tremebundo y absoluto del “modelito” económico que no sólo no era el que pretendieron adoptar: el modelo que hizo que países como Estados Unidos se convirtieran en potencia y que crecieran de manera constante cuando esto sucedió en realidad, en otros tiempos, sino que no tuvo, nunca, asidero ni verdadero soporte para sostener sus bases.
En Argentina se dio de una manera ,muy peculiar. El ejemplo de esta nación sudamericana es fundamental porque, sabiendo lo que ocurrió allí, el solo nombre de personajes como Menem (Carlos, pero su hermano también puede entrar tranquilamente en nuestra lista de sujetos destacados en esa época de especulación)deberían refrescar la memoria de quienes estudien la incompetencia del “modelito” que menciono. La cosa fue sencilla: se buscó mantener una paridad a cualquier precio con el dólar, tratando de imitar en todo sentido el ritmo económico de Wall Street sin consideración de cualquier tipo de diferencias, fundamentalmente de volumen y volatilidad de divisas. Cuando la mentira del crédito seguro y el “siga con el modelo, pague las mismas cuotas, no cambie de rumbo” quedó expuesta, la gente ya estaba en un pozo que aún no percibía. Tras años de menemismo y una despiadada búsqueda de mantener un sistema insostenible e incompatible con los cambios que se avecinaban (entre otros, la llegada de una moneda común europea, el Euro, que se fortaleció a tal punto que hoy en día está, temporalmente, podría ser, pero aún sigue así, más fuerte que el dólar) Argentina votó por políticos con una retórica torpe y sin profundidad.
La incompetencia tuvo nombre y apellido. Fernando De La Rúa, el presidente que será recordado por nunca haberse despertado de una siesta que le duró menos de un término. La gente, harta y encerrada en corralitos, que eran los secuestros de sus fondos depositados en cuentas bancaria siro instituciones poco interesadas en l angustia popular, tuvo su episodio de “toma de la Bastilla” a la argentina y fue a “guillotinar”, a cortar la cabeza del presidente De La Rúa. El totalmente falto de personalidad presidente de signo radical, tuvo que huir en helicóptero. Existieron muchas especulaciones. Hasta se habló de un control que sería ejercido pro las fuerzas armadas y el fantasma del estado de sitio y una junta militar surcó los aires pamperos, pero no; Argentina ya entendía muy bien el peso de esas heridas y, si bien tuvo un tendal de presidentes hasta que se estableció el candidato que había perdido ante De La Rúa, el peronista Eduardo Duhalde, entendió que el camino menos complicado es el que a veces tiene algunas vueltas más, pero siempre con el claro concepto de que “Nunca Más” –a las dictaduras militares- tiene que significar, justamente, nunca más. Ese país sufre, como sufre todo el tercer mundo. No es fácil crecer. Existen tantos problemas que resolver y tantas enfermedades y podredumbres que curar que a veces no se sabe cómo se taparán tantos agujeros. Pero, al menos, hay un dato alentador, si es que el consuelo sirve: el mundo de hoy está lleno de agujeros que se pudren lentamente bajo el efecto de las fallidas políticas que sigue dejando a gente sin trabajo, empobreciendo a las clases medias y dejando en el aire una pregunta común, que debería formar parte de una causa común: ¿porqué carajos seguimos en este laberinto sin salida que parece desarrollarse sin atenuantes en la historia de la humanidad? Veamos… La Reserva Federal Estadounidense es una institución que tiene a gran parte de los habitantes de su país planteándose una incógnita: ¿que es lo que verdaderamente hace la Fed (como se le conoce) más allá de elaborar las políticas que afectan al flujo del crédito y la moneda del país, e indirectamente a la de muchos otros que se guían por sus consejos? Para muchos cultores de las teorías conspirativas y otros que siempre investigan un poco más de lo convencional, dentro de las paredes del edificio de la Reserva Federal, se determinan hasta los ritmos y tiempos de las crisis que suceden, que sucedieron, y que van a suceder. Pero hay que mirar un poco más hacia el interior de cada integrante de cada comunidad, ciudad, nación, del sistema global que, aunque a casi nadie le guste, controla el ritmo del mundo que han creado los indefendibles seres humanos.
El sistema de consumo atrae a todos. Gastar desmedidamente a largo plazo es algo que ha sido exportado desde los países desarrollados a los sub-desarrollados durante mucho tiempo. El famoso efecto “Plata Dulce”, mediante el cual se le abren a todos las puertas de créditos y posibilidades tapando la parte en donde se habla o lee sobre las consecuencias a futuro, no se quedó en las épocas novedosas del crédito desmedido. Los años ´80 vieron la debacle, o el comienzo de la misma, en las economías de diferentes países. Durante esa década se pudo leer y anticipar lo que podría seguir si el sistema de descontrol consumista continuaba. Si los emprendimientos llevados por cada país en pos de “ascender” en consumo y participación en el ámbito financiero global eran demasiado grandes para ser sostenidos de manera estable, existían muchas posibilidades de quiebres y debacles económicas que, a no ser estúpidos, gran parte de los arquitectos de tales políticas, lo previeron, pero se negaron a admitir lo que sucedería. Total, los que siempre pagaron las crisis fueron, son y, aparentemente todo indica que serán aquellos que caen en las redes de políticos, tecnócratas y demás funcionarios del sistema internacional: usted, yo, cualquiera que se considere consumidor de clase media. Y a no equivocarse, una persona pudo haber sido mesurada y hasta previsora, no cayendo en la calamidad de adquirir créditos para comprar casas, autos, préstamos para proyectos, etc., e igual terminaron, terminan, sufriendo los efectos de la incesable crisis.
La Reserva Federal de Estados Unidos exportó los consejos de Alan Greenspan, su legendario jefe por muchos años, durante un buen tiempo. Hoy en día, personas como el laureado economista estadounidense Paul Krugman, premio Nobel de economía en 2008, indican que haber escuchado y seguido los consejos de Greenspan fue un error. Este mismo economista, Krugman, fue el que en la década de los ´90 le recomendó a los países del Tercer Mundo forzar al Fondo Monetario Internacional y a demás entidades prestamistas de peso mundial a revisar el monto de sus deudas y a no seguir los consejos de tales instituciones, porque tales consejos los estaban llevando a la ruina total. No hace falta repasar hechos como la calamidad que sucedió en Argentina a finales de 2001, cuando el país entró en un estado de incompetencia predeterminada, falta de pagos incesantes o, como se le conoce incluso en el mundo de habla castellana, de manera más popular, en default, o las malas cuentas y peores resultados en los que derivó la dolarización de la moneda en Ecuador, por ejemplo (país que recibió, incluso, hasta advertencias de especialistas estadounidenses, haciendo caso omiso, claro está…), simplemente, hay que observar el estado global de hoy en día, cuando está a punto de finalizar la primera década de este muy mal parido tercer milenio… Ahora sí. Las otras mierdas…. Los bancos más poderosos de cada país terminan siempre alineados a los preceptos de las reservas, con el consejo de quienes están detrás del banco supremo del sistema que rige al mundo entero. El historiador Francis Fukuyama dijo antes de que finalizara el siglo –y milenio, en 1989, para ser exactos- anterior, que había llegado el fin de la historia.
Muchos se preguntaron a qué se refería específicamente. Surgieron discusiones, controversias y, como siempre, la diatriba intelectual internacional no se hizo esperar. Surgieron, como siempre, miles de análisis, miles de conclusiones, y todo para, como siempre sucede, arreglar…¡nada! Para muchos, lo que Fukuyama quiso decir, no fue que se dejarían de escribir libros sobre la historia que a cada paso que da la humanidad ocurre –eso sería imposible-, sino que el ser humano se dirigía hacia un punto muerto en el cual iba a caer en vacíos ideológicos que le estancarían indeterminadamente si no surgía un llamado de alerta, o un despertar general. Bien, no estoy totalmente seguro de que esta interpretación de los escritos de Fukuyama sean absolutamente coincidentes con lo que el autor expresó en su obra de 1989, pero es lo que más se adapta a lo que pienso y, lo que es más contundente, a lo que está pasando. Entonces, ¿porqué seguimos siendo cultores de ideologías que no solo no nos ayudaron sino que nos jodieron más y estancaron en la miseria, globalmente hablando, aunque se siga disimulando todo cada vez con mayor dificultad?
Por una sencilla razón: el raciocinio del ser humano está nublado, con rayos y centellas. La estupidez embarga a la mayoría o a aquellos que, como si se tratara de un teatro de marionetas, siguen controlándolo todo. Y esos personajes, vienen de todos los sectores ideológicos. Nadie quiere entender que todas las ideologías que han sido llevadas a la práctica, todas, sin excepción, han fracasado. Y como estamos en ese estanque ideológico, parece que nada se crea de manera inédita. Todo tiene que llevar la etiqueta de algo anterior, de algo que ya fracasó miserablemente. Se busca comer, como si de buitres se tratara, del cadáver podrido de nacionalismos, capitalismos o socialismos. Siguen de manera insistente surgiendo políticas “de izquierda o de derecha”, aunque ya nadie entienda qué carazos es izquierda y que mierdas es derecha hoy en día. Las políticas de centro no tienen asidero tampoco.
Quieren balancearlo todo. Y el mundo sigue más loco que el ideado por Mel Brooks en su gran película “La Loca Historia del Mundo”. Y a las ideas que han tenido sustento viable, o las han tratado de convertir de izquierda o de derecha, o han intentado centralizarlas. El resultado es obvio y lacónico: la estupidez humana preponderante sigue determinando que se siga fracasando. Los muertos, muertos están… Hay algo que todos deben entender: los muertos se murieron, y así deberían de estar todas las ideas que nos llevaron al hambre y la miseria: muertas. Aquellas ideas que en su concepción parecían muy especiales y con intenciones de bienaventuranza, tampoco sirvieron. No funcionaron porque no se arregló el hambre en el mundo, la pobreza, las luchas de las clases bajas y medias, y todas las miserias del mundo humano. ¿Porqué nos cuesta tanto comprender esto? ¿Porque nos negamos sistemáticamente a entender que no vamos a salir adelante, nunca, si no elaboramos nuevas ideas y repensamos el mundo? Las ideologías muertas de tiempos pasados deberían servir para un solo propósito: estudiar y aprender de los incontables errores que nos han llevado a los organizadamente desastrosos errores de hoy en día. Y recordemos… los personajes contemporáneos, ninguno de ellos, vivos o muertos ya, tenía exactamente los ideales de progreso, libertad y prosperidad internacional que tuvieron los libertadores que forjaron o ayudaron a forjar naciones. Es más, la demagogia de los personajes políticos que se consideraron pioneros durante el siglo 20 y otros que lo hacen ahora, ofende de manera directa a la grandeza de los incomparables próceres de los albores de las naciones del continente americano. Ellos, los verdaderos próceres, vieron de antemano los problemas que surgirían. Y cuando quisieron tener injerencia en las naciones a las que tanto le dieron, los hicieron a un lado. Pues parece que se sigue haciendo a un lado el sabio consejo de los próceres. Y los próceres murieron, pero, por suerte, murieron también muchos que los deshonraron con demagogia y estupidez nihilista. Sus ideologías no funcionaron, No sirve que desde el punto de la teoría una ideología haya sido muy buena y aplicable; si no funcionó en la práctica, no funcionó.
Se acabó, ¡dejemos de joder con eso entonces! Es hora de atreverse a dar a luz nuevas ideologías, pensando, de una vez por todas, en el ser humano en todo su concepto, no solo en los ricachones, los demagogos y los cultores de retóricas baratas ni en los oportunistas que “ya salieron del pozo” y ahora tan solo quieren no volverse a caer, sin importarle un carajo lo que le pasa ala gente. Hay que salir del agujero interior… Poner el cerebro y el cuerpo en acción. Lo cantó el grupo de rock argentino “Virus”, allá por los años ´80. Y recientemente, escuchando esta canción de nuevo, entendía que la raza humana está sumergida en un agujero interior, en un pozo propio, abismo que oscurece las posibilidades de pensar más allá de lo que nos dice una doctrina o cualquiera de esas concepciones de mierda que nos agobian o nos dividen y nunca ayudan a buscar intereses comunes como seres vivientes. Está el mundo tan sumergido en su sistema putrefacto e irreparable que nadie ya recuerda que hay que deshacerse de todo lo malo para poder hacer, construir, algo bueno. No será fácil. Compañías, bancos y otras instituciones financieras desaparecerían y eso dejaría, como estuvo a punto de dejar, aunque sea en parte, a muchos tecnócratas y decididotes en el piso y desacreditados. Emprendimientos que han servido sólo para destruir y ponderar intereses espurios sobre el bienestar del ser humano se quebrarían… entraríamos en un estado tipo el del ideal anárquico, en donde todo es armonía. Quizás en un caos pero no el que nos cuentan en las noticias, sino en el caos en su estado más puro y natural, el que es justo porque no está fuera de balance como todo lo que hoy en día existe. “Introducir un poco de anarquía en el sistema. Crear focos de caos. Yo soy un agente del caos. Y, desde luego, se sabe algo por seguro: el caos, en su estado más puro, es justo y balanceado”. El Guasón, o Joker, el más reconocido y creativo de los archi-villanos del superhéroe Batman. Acción realista Es cierto que no se podrá cambiar la estupidez humana de la noche a la mañana.
Es más, no hay certeza de que se pueda llegar a cambiar la forma de pensar y de ser de muchos seres humanos, pero sí se puede comenzar a dar gritos de libertad y cambio reales que sirvan para que quienes defienden al sistema global, el que ampara todas las ideologías fallidas y las usa para salirse con la suya, entienda, poco a poco, que algunos saben o quieren saber y están dispuestos a seguir cuestionando e ir más allá de lo convencional. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York, una de las ciudades en donde el valor de la tierra es más desigual y desvariado, hace dos décadas, si se aumentaban los valores de las rentas o alquileres de propiedades, o de cuotas de servicios, surgían protestas movimientos, ideas y se alzaba la voz para demostrar descontento y lógica oposición a algo que no tenía justificación.
Hoy, en casi todo el mundo, la gente parece embargada pro la apatía. Si a alguien le cobran un poco de más en un alquiler o renta, o en el servicio Telefónico, o en los servicios de luz, gas, agua, etc., si les cobran más intereses en la tarjeta de crédito que a muchos les cuesta tanto mantener, no protestan para ahorrarse el dolor de cabeza… Bien, es hora de sacudirse la idiotez que produce la inactividad y hacer lo que es coherentemente correcto. Estudiar y entender lo que se paga, lo que se hace, lo que se debe, porqué se debe, y saber identificar abusos. Si la compañía que le brinda el servicio de electricidad le cobra de más y usted tiene sus datos al día, proteste, organice un grupo de vecinos para hacerlo, vaya a la sucursal correspondiente y quéjese, grite a los cuatro vientos que se le ha estafado. Vaya a estaciones de radio, periódicos, demás medios de comunicación y denúncielos. Exponga a los delincuentes que se amparan bajo las leyes. Bancos, compañías, entidades, etc. En mi caso particular, recientemente, un acompaña Telefónica me quiso cobrar 4 veces lo que mensualmente debo pagar. No esperé ni me demoré a que se cree un litigio. Los expuse en medios de comunicación, pegué carteles en la sucursal en la cual me corresponde pagar y hablé a cuanto número Telefónico de la compañía estaba a mi disposición. Logré mi objetivo; revisaron mi deuda y repararon su error, así y todo, ya decidí no volver a trabajar con esa compañía. No importa en qué país se esté, existen principios que se pueden aplicar a diversas situaciones. Comenzando pro algo se empieza a pavimentar el camino de un cambio que es imperioso hoy en día. Y el cambio comienza por uno mismo, desde ese “salir del agujero interior” hasta lograr entender lo que pasa por lo que analizamos, y no por lo que nos dicen desde todos los sectores ideológicos para adoctrinarnos.
Finalmente… No soy capitalista No soy socialista No soy comunista No soy derechista No soy izquierdista No soy centrista No soy leninista No soy keynesiano Ni priista Ni perredista Ni panista Ni peronista Ni radical Ni azul Ni colorado… Soy consciente. Soy realista. Les pido que sean conscientes. Y realistas. “Hijo, existen dos tipos de seres humanos. Los estúpidos y los inteligentes.
Lo bueno es que podemos elegir qué es lo que queremos ser. Y lo malo, también, es que podemos elegir”. Mi Papá (No hace falta aclarar que, lamentablemente, a muchos, aún sin saberlo, se les da por elegir ser idiotas, o estúpidos), por Marcelo Palermo*
*Director Editorial, productos y conductos del Noticiero En Contexto, que se trasmite de lunes a viernes de 6:30 a 8:00 por el 1340 am Radio Victoria y simultaneo por www.olalatinaradio.com
Facundo Cabral tambien canta:
Mi abuela decia:
Habría que acabar con los uniformes que le dan la autoridad a cualquiera!
Que es un general desnudo?
Y tenía razón ! Y tenía derecho a hablar de esto, porque estuvo casada con un coronel que era realmente un hombre valiente, solo le tenia miedo a algo…..a los Pendejos.
Un día le pregunté por qué y me respondió :
Porque son muchos y no hay forma de cubrir semejante frente.
Y por temprano que te levantes a donde quiera que tu vayas ,ya está lleno de pendejos ,
y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente....!!
Cantando (mis consideradas) verdades El sistema, sus miserias y cuando llega la hora de entrar en acción…
Por: Marcelo Fabián Palermo “El mundo es una Mierda” (mundo con “m” minúscula y Mierda con “M” mayúscula) Nadie es ajeno a esta afirmación, h ...asta los que mejor la pasan han mencionado, o pensado, a no hacerse los tontos, esto alguna vez.
No hace falta vivir una experiencia que nos haga determinar esto por acción directa del sufrir para comprender el hecho de que el mundo esté mal. Claro: no está mal porque la naturaleza lo haya deformado, está mal porque unos seres particularmente molestos y altamente desconsiderados han osado aparecer en su faz, ocuparlo y dominarlo hace ya un buen rato y, con su evolución y su patéticamente orgulloso raciocinio lo han deshilachado, al menos en lo que ese “don”, el de razonar, les permite comprender. A medida que ese mentado ser, el ser humano, fue “evolucionando”, se fue complicando hasta llegar a ser “maestro” en complicar lo complicado. Sí, el arte de lo complejo llevó a la especie a ser más compleja de lo esperado, y cada vez, en este aspecto, las cosas parecen ponerse peor. Paremos. Alto. Halt. Stop… El escriba, yo, debe aclarar algo: en esta nota, el lector encontrará improperios, algunos insultos y realidades crudas que pueden no gustarles.
Si no se animan a leer con el sentido de la interpretación que hace que no se caiga en la imbecilidad de esbozar comentarios como: “¡ooohhh, cómo se atreve!”, mejor córtenle acá. No sigan. Eso si aún no se ofendieron por la verdad con la cual se abre el presente artículo, en la que indico que el mundo es una Mierda (ya aclaré que quiero escribir Mierda con “M” mayúscula, tan sólo para describir que hacemos del mundo un desastre mayor del que consideramos, a tal punto que el mundo se queda minúsculo ante tanto desmadre, despelote, quilombo, etc…) Bien, para aquellos que aún siguen, o, mas bien, si ahí sigue usted o si seguís vos o sigues tú, leyendo este escrito, continúo… Al mundo le faltan sus tiercas de sostén.
Quizás los elefantes gigantes que le sostenían cuando se creía que era plano, la ira del Dios que nos dicen que trajo el gran diluvio en la época de Noé, u otro Cristo, Amón Ra, Ghanesa o demás figuras divinas para que no tengamos que leer supuestas verdades, sino que nos las griten en la cara. Recientemente, entramos en una crisis que fue producto de la propia gula financiera de todo el primer, segundo, tercer y , si se quiere, sub-mundo también.
En Estados Unidos y el ya dudosamente considerado Primer Mundo, la gente, especialmente las clases medias y las clases medias bajas, cayó en el orgulloso espiral de la adicción al consumo ilimitado. Como los peores adictos a sustancias peligrosas, el consumidor promedio no solo de Estados Unidos sino de las grandes ciudades del planeta entero, se volcaron a adquirir créditos de manera desmedida y se volvieron cultores de un Carpediem (vivir el momento) financiero que llevó a todos al abismo.
De repente, así como así, porque eso pasa cuando los mercados tiemblan porque se les caen algunas fichas (control de divisas) se declaró que el mundo estaba en crisis. En los momentos culminantes de 2008, cuando la históricas elecciones de Estados Unidos que finalizaron con la elección del primer presidente con ascendencia africana, se declaró una crisis sin precedentes desde los tiempos de la Gran Depresión de finales de la década de 1920 y la primera mitad de los ´30. Empleos comenzaron a escasear, lo si Índices de los mercados de valores cayeron estrepitosamente y todo estaba en medio de una gran incógnita. ¿Nos comería vivos una nueva calamidad financiera, se arruinaría el sistema económica mundial que verdaderamente rige al mundo, no el de las ideologías que nos quieren hacer creer que se valoran, sino el que rige de veras cada país? La mayoría de la gente entró en pánico.
Otra vez la misma maldita historia: si no es que el mundo se está por acabar y estamos a punto de conocer a los Jinetes del Apocalipsis (claro…¡tanta posibilidad existe de que esos monstruitos hubieran llegado como que Medusa, la mujer con cabellos de serpiente de la mitología grecorromana, se hubiera sentado a tomar un café en alguna ciudad moderna con el Minotauro, el hombre con cabeza de toro, inventado por la misma creencia!) el sistema conocido, o los sistemas conocidos, van a colapsar y no hay acuerdo para balancear las divisas y los créditos del planeta entero y de cada institución, especialmente las de Wall Street, están por estornudar y engripar al resto de la Tierra…Por alguna razón, siempre hay algo. Siempre se va a acabar el mundo, siempre hay una crisis en puerta, un Dios enojado, un “hombre de la bolsa” que está a punto de venir a buscarnos y secuestrarnos para acabar con todas nuestras esperanzas.
Al fin y al cabo, parece que no crecemos. Los mismos cuentos que nos hacían creer cuando éramos niños se extienden a nuestra vida adulta. Antes era caperucita y el lobo y hoy en día es el fin de los tiempos, las reservas que nos quedan, de todo lo que se necesita para vivir, y toda la paranoia en la que vive sumergido el complicado ser humano, es decir, todos nosotros, que nos lleva a temer, dudar, desesperarnos. El sistema general, que es, en definitiva, el que rige al mundo (olvídense de ideologías, aquí estamos desglosando, o tratando de hacerlo, la verdad detrás de la máscara, del manto de “cuentos” que sirven para la ilusión y la esperanza del “veremos qué pasa”) siempre nos indica lo que a veces se nos remarca con más énfasis y eso es que entre la constante confusión, de repente, nos crean una… Crisis más severa Sucede que, de repente, muchos se desayunan con que el mundo está en un nuevo desacuerdo.
No hay fenómeno natural que pueda desentonar al ser humano más que el mismísimo ser humano. Entonces, porque el sistema que rige al mundo, que ya está podrido y que por razones de intereses creados no lo dejan caerse a pedazos de una vez, se cae constantemente y tiene muchos errores, lo mejor que se cruza por la mente de tecnócratas y demás dueños de las divisas es declarar una emergencia. Y todos caen en el engaño o en la jugada magistral. El sistema corporativo que rige al mundo debe reacomodarse y, para ello, hay que declarar una crisis. Claro que gobernantes e idealistas que tienen verdaderas ganas de aportar una solución práctica, deben atenerse a las reglas de este maldito juego que atrapa a cada persona que participa del sistema activo, esto es, que trabaja, vive, respira y sufre los embates de cada ciudad formando parte de la fuerza laboral mundial. Pero a la gente no le exponen lo atractivo de las “locas ideas” que no solo funcionan, sino que, en muchos casos, han funcionado.
Por el contrario, se publicitan mentiras o verdades a medias, como que existen instituciones que no pueden morir o que los países no pueden permitir que desaparezcan, tal el caso de las grandes instituciones financieras en Estados Unidos que fueron rescatadas aún ante el descrédito que tienen ante los ciudadanos comunes, o dígase los que verdaderamente sufren los efectos del sistema, como pasa en todo país, sea el mismo considerado del primer, tercer, segundo , cuarto o quinto mundo… Crisis político-económicas, grupos financieros, bolsas de comercio, mercados y demás entes diabólicos (y/u otras mierdas) Cada vez más, se distribuye y difunde más información. Es inevitable, la tecnología avanza a tal velocidad que ya se piensa que, prontamente, se avanzará en 10 o 20 años lo que antes se avanzaba en 100, en términos comparativos, desde luego. Hoy día, existen miles de espacios que defienden a una determinada postura, a instituciones o a personajes determinados, y otros miles de espacios que defienden lo mencionado por igual.
Por ello, es importante verter un poco de luz que tan solo la brutal honestidad de la misma gente, que percibe, y más si ha visto cosas extrañas, puede brindar. Sobre el manto de neblina y basura que se crea en cada período, es imperioso determinar qué es lo que se puede destacar y cómo se puede, el público en general, dar cuenta de cómo se cuecen las habas en cada sector. Estados Unidos es, hoy en día, un país con graves problemas de débito. Esto es literalmente hablando; la deuda externa de la unión americana se cuenta en trillones de dólares, pero, hay un secreto que todos saben: la máquina de hacer dólares se encuentra, en Estados Unidos, y los balances de la inflación no van a saberse en ningún otro lado del planeta con la certeza con que se sabe de estos avatares dentro del cerrado y difícil de descifrar ámbito de la Reserva Federal. Por años, Alan Greenspan fue la cara visible de la entidad. Ese señor con cara de Papá Noel sin barba despachó consejos para todo el mundo y se la pasó recorriendo lugar tras lugar. Recibió el halago de muchos y más que muchos eligieron escucharle atentamente. ¿Por qué? porque ser la cabeza visible de la Reserva Federal estadounidense fue, durante mucho tiempo y para gran parte, sino para todo el globo, del mundo ser el consejero de modelos que con poco conocimiento del término que hasta redefinieron se hicieron llamar neoliberales. Ese monstruo amorfo –el llamado neoliberalismo- que se apoderó –y apestó- a gran parte de América Latina y otras regiones agobiadas del mundo en los ´90 y que hasta los rusos quisieron desarrollar, terminó por demostrar lo patético y desesperante de lo pseudos-intelectuales que durante años se la pasaron explicando y justificando atroces y horripilantes medidas económicas, recetas que resultaron siempre como utilizar remedio para el catarro infantil con el fin de curar el cáncer; la definición de la historia en cuestión es que los años 90 demostraron la falta de pericia de políticos y tecnócratas del tercer mundo, lo que derivó en el fracaso tremebundo y absoluto del “modelito” económico que no sólo no era el que pretendieron adoptar: el modelo que hizo que países como Estados Unidos se convirtieran en potencia y que crecieran de manera constante cuando esto sucedió en realidad, en otros tiempos, sino que no tuvo, nunca, asidero ni verdadero soporte para sostener sus bases.
En Argentina se dio de una manera ,muy peculiar. El ejemplo de esta nación sudamericana es fundamental porque, sabiendo lo que ocurrió allí, el solo nombre de personajes como Menem (Carlos, pero su hermano también puede entrar tranquilamente en nuestra lista de sujetos destacados en esa época de especulación)deberían refrescar la memoria de quienes estudien la incompetencia del “modelito” que menciono. La cosa fue sencilla: se buscó mantener una paridad a cualquier precio con el dólar, tratando de imitar en todo sentido el ritmo económico de Wall Street sin consideración de cualquier tipo de diferencias, fundamentalmente de volumen y volatilidad de divisas. Cuando la mentira del crédito seguro y el “siga con el modelo, pague las mismas cuotas, no cambie de rumbo” quedó expuesta, la gente ya estaba en un pozo que aún no percibía. Tras años de menemismo y una despiadada búsqueda de mantener un sistema insostenible e incompatible con los cambios que se avecinaban (entre otros, la llegada de una moneda común europea, el Euro, que se fortaleció a tal punto que hoy en día está, temporalmente, podría ser, pero aún sigue así, más fuerte que el dólar) Argentina votó por políticos con una retórica torpe y sin profundidad.
La incompetencia tuvo nombre y apellido. Fernando De La Rúa, el presidente que será recordado por nunca haberse despertado de una siesta que le duró menos de un término. La gente, harta y encerrada en corralitos, que eran los secuestros de sus fondos depositados en cuentas bancaria siro instituciones poco interesadas en l angustia popular, tuvo su episodio de “toma de la Bastilla” a la argentina y fue a “guillotinar”, a cortar la cabeza del presidente De La Rúa. El totalmente falto de personalidad presidente de signo radical, tuvo que huir en helicóptero. Existieron muchas especulaciones. Hasta se habló de un control que sería ejercido pro las fuerzas armadas y el fantasma del estado de sitio y una junta militar surcó los aires pamperos, pero no; Argentina ya entendía muy bien el peso de esas heridas y, si bien tuvo un tendal de presidentes hasta que se estableció el candidato que había perdido ante De La Rúa, el peronista Eduardo Duhalde, entendió que el camino menos complicado es el que a veces tiene algunas vueltas más, pero siempre con el claro concepto de que “Nunca Más” –a las dictaduras militares- tiene que significar, justamente, nunca más. Ese país sufre, como sufre todo el tercer mundo. No es fácil crecer. Existen tantos problemas que resolver y tantas enfermedades y podredumbres que curar que a veces no se sabe cómo se taparán tantos agujeros. Pero, al menos, hay un dato alentador, si es que el consuelo sirve: el mundo de hoy está lleno de agujeros que se pudren lentamente bajo el efecto de las fallidas políticas que sigue dejando a gente sin trabajo, empobreciendo a las clases medias y dejando en el aire una pregunta común, que debería formar parte de una causa común: ¿porqué carajos seguimos en este laberinto sin salida que parece desarrollarse sin atenuantes en la historia de la humanidad? Veamos… La Reserva Federal Estadounidense es una institución que tiene a gran parte de los habitantes de su país planteándose una incógnita: ¿que es lo que verdaderamente hace la Fed (como se le conoce) más allá de elaborar las políticas que afectan al flujo del crédito y la moneda del país, e indirectamente a la de muchos otros que se guían por sus consejos? Para muchos cultores de las teorías conspirativas y otros que siempre investigan un poco más de lo convencional, dentro de las paredes del edificio de la Reserva Federal, se determinan hasta los ritmos y tiempos de las crisis que suceden, que sucedieron, y que van a suceder. Pero hay que mirar un poco más hacia el interior de cada integrante de cada comunidad, ciudad, nación, del sistema global que, aunque a casi nadie le guste, controla el ritmo del mundo que han creado los indefendibles seres humanos.
El sistema de consumo atrae a todos. Gastar desmedidamente a largo plazo es algo que ha sido exportado desde los países desarrollados a los sub-desarrollados durante mucho tiempo. El famoso efecto “Plata Dulce”, mediante el cual se le abren a todos las puertas de créditos y posibilidades tapando la parte en donde se habla o lee sobre las consecuencias a futuro, no se quedó en las épocas novedosas del crédito desmedido. Los años ´80 vieron la debacle, o el comienzo de la misma, en las economías de diferentes países. Durante esa década se pudo leer y anticipar lo que podría seguir si el sistema de descontrol consumista continuaba. Si los emprendimientos llevados por cada país en pos de “ascender” en consumo y participación en el ámbito financiero global eran demasiado grandes para ser sostenidos de manera estable, existían muchas posibilidades de quiebres y debacles económicas que, a no ser estúpidos, gran parte de los arquitectos de tales políticas, lo previeron, pero se negaron a admitir lo que sucedería. Total, los que siempre pagaron las crisis fueron, son y, aparentemente todo indica que serán aquellos que caen en las redes de políticos, tecnócratas y demás funcionarios del sistema internacional: usted, yo, cualquiera que se considere consumidor de clase media. Y a no equivocarse, una persona pudo haber sido mesurada y hasta previsora, no cayendo en la calamidad de adquirir créditos para comprar casas, autos, préstamos para proyectos, etc., e igual terminaron, terminan, sufriendo los efectos de la incesable crisis.
La Reserva Federal de Estados Unidos exportó los consejos de Alan Greenspan, su legendario jefe por muchos años, durante un buen tiempo. Hoy en día, personas como el laureado economista estadounidense Paul Krugman, premio Nobel de economía en 2008, indican que haber escuchado y seguido los consejos de Greenspan fue un error. Este mismo economista, Krugman, fue el que en la década de los ´90 le recomendó a los países del Tercer Mundo forzar al Fondo Monetario Internacional y a demás entidades prestamistas de peso mundial a revisar el monto de sus deudas y a no seguir los consejos de tales instituciones, porque tales consejos los estaban llevando a la ruina total. No hace falta repasar hechos como la calamidad que sucedió en Argentina a finales de 2001, cuando el país entró en un estado de incompetencia predeterminada, falta de pagos incesantes o, como se le conoce incluso en el mundo de habla castellana, de manera más popular, en default, o las malas cuentas y peores resultados en los que derivó la dolarización de la moneda en Ecuador, por ejemplo (país que recibió, incluso, hasta advertencias de especialistas estadounidenses, haciendo caso omiso, claro está…), simplemente, hay que observar el estado global de hoy en día, cuando está a punto de finalizar la primera década de este muy mal parido tercer milenio… Ahora sí. Las otras mierdas…. Los bancos más poderosos de cada país terminan siempre alineados a los preceptos de las reservas, con el consejo de quienes están detrás del banco supremo del sistema que rige al mundo entero. El historiador Francis Fukuyama dijo antes de que finalizara el siglo –y milenio, en 1989, para ser exactos- anterior, que había llegado el fin de la historia.
Muchos se preguntaron a qué se refería específicamente. Surgieron discusiones, controversias y, como siempre, la diatriba intelectual internacional no se hizo esperar. Surgieron, como siempre, miles de análisis, miles de conclusiones, y todo para, como siempre sucede, arreglar…¡nada! Para muchos, lo que Fukuyama quiso decir, no fue que se dejarían de escribir libros sobre la historia que a cada paso que da la humanidad ocurre –eso sería imposible-, sino que el ser humano se dirigía hacia un punto muerto en el cual iba a caer en vacíos ideológicos que le estancarían indeterminadamente si no surgía un llamado de alerta, o un despertar general. Bien, no estoy totalmente seguro de que esta interpretación de los escritos de Fukuyama sean absolutamente coincidentes con lo que el autor expresó en su obra de 1989, pero es lo que más se adapta a lo que pienso y, lo que es más contundente, a lo que está pasando. Entonces, ¿porqué seguimos siendo cultores de ideologías que no solo no nos ayudaron sino que nos jodieron más y estancaron en la miseria, globalmente hablando, aunque se siga disimulando todo cada vez con mayor dificultad?
Por una sencilla razón: el raciocinio del ser humano está nublado, con rayos y centellas. La estupidez embarga a la mayoría o a aquellos que, como si se tratara de un teatro de marionetas, siguen controlándolo todo. Y esos personajes, vienen de todos los sectores ideológicos. Nadie quiere entender que todas las ideologías que han sido llevadas a la práctica, todas, sin excepción, han fracasado. Y como estamos en ese estanque ideológico, parece que nada se crea de manera inédita. Todo tiene que llevar la etiqueta de algo anterior, de algo que ya fracasó miserablemente. Se busca comer, como si de buitres se tratara, del cadáver podrido de nacionalismos, capitalismos o socialismos. Siguen de manera insistente surgiendo políticas “de izquierda o de derecha”, aunque ya nadie entienda qué carazos es izquierda y que mierdas es derecha hoy en día. Las políticas de centro no tienen asidero tampoco.
Quieren balancearlo todo. Y el mundo sigue más loco que el ideado por Mel Brooks en su gran película “La Loca Historia del Mundo”. Y a las ideas que han tenido sustento viable, o las han tratado de convertir de izquierda o de derecha, o han intentado centralizarlas. El resultado es obvio y lacónico: la estupidez humana preponderante sigue determinando que se siga fracasando. Los muertos, muertos están… Hay algo que todos deben entender: los muertos se murieron, y así deberían de estar todas las ideas que nos llevaron al hambre y la miseria: muertas. Aquellas ideas que en su concepción parecían muy especiales y con intenciones de bienaventuranza, tampoco sirvieron. No funcionaron porque no se arregló el hambre en el mundo, la pobreza, las luchas de las clases bajas y medias, y todas las miserias del mundo humano. ¿Porqué nos cuesta tanto comprender esto? ¿Porque nos negamos sistemáticamente a entender que no vamos a salir adelante, nunca, si no elaboramos nuevas ideas y repensamos el mundo? Las ideologías muertas de tiempos pasados deberían servir para un solo propósito: estudiar y aprender de los incontables errores que nos han llevado a los organizadamente desastrosos errores de hoy en día. Y recordemos… los personajes contemporáneos, ninguno de ellos, vivos o muertos ya, tenía exactamente los ideales de progreso, libertad y prosperidad internacional que tuvieron los libertadores que forjaron o ayudaron a forjar naciones. Es más, la demagogia de los personajes políticos que se consideraron pioneros durante el siglo 20 y otros que lo hacen ahora, ofende de manera directa a la grandeza de los incomparables próceres de los albores de las naciones del continente americano. Ellos, los verdaderos próceres, vieron de antemano los problemas que surgirían. Y cuando quisieron tener injerencia en las naciones a las que tanto le dieron, los hicieron a un lado. Pues parece que se sigue haciendo a un lado el sabio consejo de los próceres. Y los próceres murieron, pero, por suerte, murieron también muchos que los deshonraron con demagogia y estupidez nihilista. Sus ideologías no funcionaron, No sirve que desde el punto de la teoría una ideología haya sido muy buena y aplicable; si no funcionó en la práctica, no funcionó.
Se acabó, ¡dejemos de joder con eso entonces! Es hora de atreverse a dar a luz nuevas ideologías, pensando, de una vez por todas, en el ser humano en todo su concepto, no solo en los ricachones, los demagogos y los cultores de retóricas baratas ni en los oportunistas que “ya salieron del pozo” y ahora tan solo quieren no volverse a caer, sin importarle un carajo lo que le pasa ala gente. Hay que salir del agujero interior… Poner el cerebro y el cuerpo en acción. Lo cantó el grupo de rock argentino “Virus”, allá por los años ´80. Y recientemente, escuchando esta canción de nuevo, entendía que la raza humana está sumergida en un agujero interior, en un pozo propio, abismo que oscurece las posibilidades de pensar más allá de lo que nos dice una doctrina o cualquiera de esas concepciones de mierda que nos agobian o nos dividen y nunca ayudan a buscar intereses comunes como seres vivientes. Está el mundo tan sumergido en su sistema putrefacto e irreparable que nadie ya recuerda que hay que deshacerse de todo lo malo para poder hacer, construir, algo bueno. No será fácil. Compañías, bancos y otras instituciones financieras desaparecerían y eso dejaría, como estuvo a punto de dejar, aunque sea en parte, a muchos tecnócratas y decididotes en el piso y desacreditados. Emprendimientos que han servido sólo para destruir y ponderar intereses espurios sobre el bienestar del ser humano se quebrarían… entraríamos en un estado tipo el del ideal anárquico, en donde todo es armonía. Quizás en un caos pero no el que nos cuentan en las noticias, sino en el caos en su estado más puro y natural, el que es justo porque no está fuera de balance como todo lo que hoy en día existe. “Introducir un poco de anarquía en el sistema. Crear focos de caos. Yo soy un agente del caos. Y, desde luego, se sabe algo por seguro: el caos, en su estado más puro, es justo y balanceado”. El Guasón, o Joker, el más reconocido y creativo de los archi-villanos del superhéroe Batman. Acción realista Es cierto que no se podrá cambiar la estupidez humana de la noche a la mañana.
Es más, no hay certeza de que se pueda llegar a cambiar la forma de pensar y de ser de muchos seres humanos, pero sí se puede comenzar a dar gritos de libertad y cambio reales que sirvan para que quienes defienden al sistema global, el que ampara todas las ideologías fallidas y las usa para salirse con la suya, entienda, poco a poco, que algunos saben o quieren saber y están dispuestos a seguir cuestionando e ir más allá de lo convencional. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York, una de las ciudades en donde el valor de la tierra es más desigual y desvariado, hace dos décadas, si se aumentaban los valores de las rentas o alquileres de propiedades, o de cuotas de servicios, surgían protestas movimientos, ideas y se alzaba la voz para demostrar descontento y lógica oposición a algo que no tenía justificación.
Hoy, en casi todo el mundo, la gente parece embargada pro la apatía. Si a alguien le cobran un poco de más en un alquiler o renta, o en el servicio Telefónico, o en los servicios de luz, gas, agua, etc., si les cobran más intereses en la tarjeta de crédito que a muchos les cuesta tanto mantener, no protestan para ahorrarse el dolor de cabeza… Bien, es hora de sacudirse la idiotez que produce la inactividad y hacer lo que es coherentemente correcto. Estudiar y entender lo que se paga, lo que se hace, lo que se debe, porqué se debe, y saber identificar abusos. Si la compañía que le brinda el servicio de electricidad le cobra de más y usted tiene sus datos al día, proteste, organice un grupo de vecinos para hacerlo, vaya a la sucursal correspondiente y quéjese, grite a los cuatro vientos que se le ha estafado. Vaya a estaciones de radio, periódicos, demás medios de comunicación y denúncielos. Exponga a los delincuentes que se amparan bajo las leyes. Bancos, compañías, entidades, etc. En mi caso particular, recientemente, un acompaña Telefónica me quiso cobrar 4 veces lo que mensualmente debo pagar. No esperé ni me demoré a que se cree un litigio. Los expuse en medios de comunicación, pegué carteles en la sucursal en la cual me corresponde pagar y hablé a cuanto número Telefónico de la compañía estaba a mi disposición. Logré mi objetivo; revisaron mi deuda y repararon su error, así y todo, ya decidí no volver a trabajar con esa compañía. No importa en qué país se esté, existen principios que se pueden aplicar a diversas situaciones. Comenzando pro algo se empieza a pavimentar el camino de un cambio que es imperioso hoy en día. Y el cambio comienza por uno mismo, desde ese “salir del agujero interior” hasta lograr entender lo que pasa por lo que analizamos, y no por lo que nos dicen desde todos los sectores ideológicos para adoctrinarnos.
Finalmente… No soy capitalista No soy socialista No soy comunista No soy derechista No soy izquierdista No soy centrista No soy leninista No soy keynesiano Ni priista Ni perredista Ni panista Ni peronista Ni radical Ni azul Ni colorado… Soy consciente. Soy realista. Les pido que sean conscientes. Y realistas. “Hijo, existen dos tipos de seres humanos. Los estúpidos y los inteligentes.
Lo bueno es que podemos elegir qué es lo que queremos ser. Y lo malo, también, es que podemos elegir”. Mi Papá (No hace falta aclarar que, lamentablemente, a muchos, aún sin saberlo, se les da por elegir ser idiotas, o estúpidos), por Marcelo Palermo*
*Director Editorial, productos y conductos del Noticiero En Contexto, que se trasmite de lunes a viernes de 6:30 a 8:00 por el 1340 am Radio Victoria y simultaneo por www.olalatinaradio.com
Facundo Cabral tambien canta:
Mi abuela decia:
Habría que acabar con los uniformes que le dan la autoridad a cualquiera!
Que es un general desnudo?
Y tenía razón ! Y tenía derecho a hablar de esto, porque estuvo casada con un coronel que era realmente un hombre valiente, solo le tenia miedo a algo…..a los Pendejos.
Un día le pregunté por qué y me respondió :
Porque son muchos y no hay forma de cubrir semejante frente.
Y por temprano que te levantes a donde quiera que tu vayas ,ya está lleno de pendejos ,
y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente....!!
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